El individuo en sociedad será el protagonista del discurso del Museo San Telmo; los objetos se convierten en testigos de la vida social de los individuos y las colecciones tienen valor por su capacidad de evocar a una sociedad.
Como consecuencia, el objeto de reflexión es el pasado cultural e histórico como germen de la sociedad actual, desde una visión multidisciplinar y abierta al diálogo y debate contemporáneo
Bajo este posicionamiento la exposición del museo explorará la memoria colectiva de nuestra sociedad a partir de la presentación de los objetos que guarda el museo y a través de las fuentes de interpretación.
La memoria colectiva entendida como el conjunto de memorias vividas y transmitidas legado de valores y tradiciones y generadora de diversidad, selecciones y nuevas resignificaciones contemporáneas.
San Telmo será, con más de 11.000 m2 construidos, el mayor museo del País Vasco dedicado a la interpretación de la sociedad. La exposición del museo ofrecerá diferentes aproximaciones a la sociedad vasca, rastreando las claves de la memoria colectiva en diversos enfoques:
La iglesia se convierte en el espacio dedicado a la Presentación de la historia del edificio y sus sucesivos usos. Se articula en torno a tres fechas esenciales para la historia del edificio y su vínculo con la ciudad, el entorno y la sociedad:1562,1932 y 2008. También será el lugar de desarrollo del área temática dedicada a los Desafíos.
Con A primera vista se inicia la presentación del escenario en el que se desarrolla la sociedad vasca. Partiendo del claustro de San Telmo y regresando a él se hace un viaje por la diversidad del territorio y las transformaciones que la ocupación humana han ido provocando en el paisaje a lo largo del tiempo.
Huellas, tradiciones, personajes, mitos, episodios y acontecimientos ocurridos a lo largo del tiempo que marcaron la historia del País Vasco y han tenido su importancia en la conformación de las distintas sociedades se plantean en el ámbito de Huellas en la Memoria en la planta baja del museo.
Y los siglos XIX y XX, apoyados e ilustrados en todos sus aspectos por la colección de San Telmo: formas de vida y formas de trabajo, distintas maneras de convivir en el ámbito urbano y en el rural, en el público y el privado, lugares de socialización, revoluciones e ideologías, cultura y ocio se presentan en el ámbito El Despertar de la Modernidad.
La colección de Bellas Artes ocupará la primera y segunda planta del Pabellón Zuloaga. La primera será una muestra de los creadores vascos del XIX y XX y la planta superior se plantea cronológicamente con figuras destacadas de los siglos XV al XX, como Rubens, el Greco, Madrazo o Haes, entre otros.
Se incluyen a lo largo del recorrido los Miradores de San Telmo para introducir aspectos de la historia de la ciudad, como son los Idiaquez, Calle Santa Corda, SS ciudad sostenible, Aristeguieta, Catalina de Erauso, Compañía de Caracas, SS ciudad liberal, Puertos de Sn Sn y Pasajes, e Iglesia de San Vicente.
Tendrán presencia transversal el Euskera desde diversos puntos de vista: desde el planteamiento de su origen y desarrollo, enfatizando sus rasgos más característicos, hasta su implantación en nuestra sociedad proyectándose ésta en sus usos sociales, artísticos y creativos; El Pensamiento, expresión intelectual y espiritual de la sociedad que protagoniza la exposición, a través de intelectuales, artistas, creadores o científicos que han aportado conocimiento e inspiración a la sociedad como Baroja, Oteiza, Aresti, Unamuno, Lauaxeta, Barandiaran y Zubiri, entre otros; y las Identidades, mediante la presencia de factores, corrientes de pensamiento y sentimientos diversos en torno a la singularidad de la sociedad vasca.
La renovación de las exposiciones es clave en la programación del nuevo museo para la dinamización cultural y educativa del museo y su entorno social. La actualización de la programación jugará un papel trascendental tanto en las exposiciones de larga duración (a las que se dedicará una superficie de 3.200 m2), que pierden su concepción de permanencia, como en las exposiciones temporales o de corta duración (que ocuparán unos 1.400 m2).
Así, el Museo San Telmo orientará la producción de las exposiciones temporales a insertarse en un circuito nacional-internacional de exposiciones itinerantes de gran formato, a producir exposiciones propias, y a constituirse en receptor de iniciativas expositivas de entidades públicas y privadas.
Las temáticas vinculadas a la memoria y al patrimonio cultural, social y artístico completarán la oferta global del Museo San Telmo como un Museo de Sociedad que no renuncia a interrogarse sobre la diversidad, la contemporaneidad y lo propio.